APRENDER A BAILAR SEVILLANAS Y JOTAS Y OTRAS FORMAS DE HACER EL RIDÍCULO

Sí, ayer Isabel y yo decidimos desplegar todo nuestro talento en hacer el ridículo.

Digamos que había sido un día muy raro. Cada cinco minutos se ponía a nevar, luego salía el sol, luego volvía a nevar… y ya sabéis que cuando el tiempo cambia tanto algunas personas se ven afectadas. A algunas les duelen los huesos, a otras la cabeza… a nosotras se nos va la pinza y punto.

A los cambios del tiempo había que sumarle que estábamos comiendo como nunca antes. Yo llevo tres días comiendo como si la vida me fuese en ello. E Isabel hace todas sus comidas diarias. TODAS!!!!!! Mensaje a su familia y amigos: we did it! Ya come bien!!!! Vale, necesité la ayuda de Katelyn, el pez dorado de la casa, para conseguirlo. Pero ya está. Ahora las dos tenemos más vitalidad: una por comer bien y la otra por atiborrarse. Que malditos estos días del mes, que mal nos sientan.

Y eso, caraqueso.

Tras un duro día en la biblioteca (mentira, tres horas contando la media hora que hay que dedicar a la merienda para recuperar fuerzas) y después de que Lucía me dejase abandonada allí (y me dejaste solita y desoladaaaaaaaaaaaaaaaaaaa – Amaia, BASTA) volví a casa con más hambre que una manada de lobos hambrientos. No sé a que viene esta comparación pero bueno, nunca me he distinguido por mi lógica. Sigamos.

Me preparé una ensaladita de estas de campeonato… más tropiezos que lechuga. Hasta huevo duro hiceeeeeeee! Y claro, fui la envidia de los invitados que teníamos. No sé muy bien por qué había más gente de la normal en casa pero vaya, tampoco era plan de preguntar. Y eso, que mientras cenaba, todo el mundo hablaba en inglés… y nadie juraba ni mandaba a nadie al cuerno… Muy raro todo. Y entonces caí. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAmeegoh. Que no está Isabel. Donde narices estará…?

Isabel was in her room! Vaya por dios. Nada, que le dimos un poco el coñazo para que dejase de ponerse al día con las cosas de la uni y entre todos la arrastramos al lado oscuro. Oséase, a la cocina. También hay que reconocer que no le costó mucho venirse, eh (no me odies).

Y entonces empezó todo. Chungmay quería cantar “Vois sur ton chemin”, de los Chicos del Coro. Y ahí estábamos nosotras, dando clases de cómo inventarse la letra de una canción en francés. Y buscando en Youtube acabamos bailando la polka y el baile de la era. Bueno, vale. No teníamos mucha idea, así que mirábamos de reojo a la pantalla por si acaso. Para entonces la gentuza esta ya se había dado cuenta de que teníamos el día tonto. Menos mal que no nos motivamos con las jotas que ya me veo yo sin salir de mi cuarto en un mes de la vergüenza.

Y después de hacer el ridículo con bailes del norte, pa’l sur que nos fuimos. A bailar sevillanas. Ole nosotras. NI PUÑETERA IDEA DE CÓMO SE BAILA UNA SEVILLANA. Taconeo paquí, taconeo pallá, pierna p’arriba, choque estrepitoso contra la encimera… Que me disculpen los andaluces, pero es mu, mu, mu difícil. Isabel aún se metió un poco en el papel poniéndose el pañuelo sobre el camisón y tal, pero una servidora bailaba en pijama. QUE MANERA DE HACER EL RIDÍCULO.

Encima, una de las americanas tiene familia en España y su abuela más o menos sabía bailar sevillanas y algo le enseñó. Pues casi nos tiene que dar ella la clase. Lamenteibol. Bueno, la verdad es que estaba tan perdida como nosotras, pero al menos ella tenía excusa por ser guiri. En fin, que hasta sudábamos de tanto intentarlo. Tuvimos que parar porque por las caras y los comentarios de esta gente, muy bien no lo estábamos haciendo. Que conste que he añadido a mi lista de tareas pendientes el aprender a bailar sevillanas. Lo he puesto justo antes de la tarea “hacer dieta duradera, al menos de tres días”, porque si no me veo a los ochenta años sin tener ni puñetera idea de cómo bailar.

Y mira que en el vídeo se entiende eh, pero nada, que somos mu torpes, que no nos da para mover los brazos y las piernas a la vez.

Y claro, después de hacer ejercicio hay que recuperar fuerzas… MEDIO PAQUETE DE COOKIES. Ale, a tomar por riau la hora de gimnasio… Y qué me decís de la nutella? Vaya vicio. Eso sí que es placer y lo demás tonterías. Por lo menos no nos grabamos bailando sevillanas, lo que siempre es un alivio. Es que a ver, aunque no lo parezca todavía nos queda algo de dignidad.

En fin, mañana cenorri con escoceses. Voy a calentar el cuello y los mofletes para sonreír y asentir.

See you soon,

Amaia

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