Diario de una mañana

No hay nada más doloroso que poner la alarma a las cinco menos diez de la mañana. Bueno, sí lo hay, pero en un lunes post-resaca de boda pocas cosas más suenan tan duras. Son los problemas del primer mundo.

Luego descubres que lo peor es levantarte a las cuatro y media pensando que se te ha pasado la hora, y ya que estás, pues no te vuelves a dormir porque los nervios te ganan. Piensas: ¿aguantaré luego el sueño? Pues claro que sí. Cafetazo grande, pulmones llenos, y un egun on, buenos días, cómo están ustedes.

Ya van dos personas a las que he debido de dar un microinfarto a las siete menos diez de la mañana.

Pero volviendo al inicio.

Llegan las cinco menos diez, suena la alarma y decides que mejor leer las previsiones antes de levantarte. Decides luego que lo mejor es hacerte el almuerzo antes de prepararte y, ¿por qué no?, tomarte el primer café del día antes de que el reloj dé las cinco y diez de la mañana.

De puro nervio lees un rato la novela, el periódico online, te preparas, y para cuando te das cuenta, el tiempo se te ha echado encima, te has puesto nerviosa y tiras todo lo que pillas a tu paso. Vas a por los periódicos y para cuando dan las seis de la mañana, ya estás sentada en tu escritorio. Y al llegar a la radio descubres que llevas un petardo en cierta parte poco noble que te impide pensar y que amenaza con provocar microinfartos a toda persona que se cruza en tu camino.

Hablas con la persona de la limpieza, corres, escribes, corres, lees, corres y vuelves a escribir, y de repente ya son las ocho y media de la mañana, no tienes ni ganas de tu tortilla de atún y el petardo de cierta parte poco noble -impulsado por el segundo café de la mañana- sigue al 130% de energía.

Pronto, casi sin darte cuenta, llega la una de la tarde y has terminado -por suerte- con hoy. Solo te quedan tres maravillosas horas de curso y una previsión de siesta que hace temblar a cualquier animal que hiberne.

Las madrugadas de radio acaban de empezar y yo solo puedo desearos paz y tranquilidad y que os pongáis el despertador cinco minutitos antes de que empiece yo. Por aquello de los microinfartos.

Que el EGM nos pille confesados.

PD: se aceptan pedidos de café. Cápsulas compatibles con Nespresso o Dolce Gusto. También acepto termos de cafetera italiana.

No será por poner facilidades.

See you soon.

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