Días locos y locos todos los días – Parte 1

Tengo una crisis existencial. Ya no sé ni escribir pero EH, he hecho un ensayo de 2000 palabras en menos de 24 horas. En inglés. Y los bizcochos me salen buenísimos, casi tan buenos como están las componentes del mal”. Es la única definición que Lucía ha podido hacer de mi YO en las últimas horas.

La historia o la definición de María es mejor aún: ” Erase una vez, en un país llamado Skozia, una chica, el bizcochito valiente. Ella decidió emigrar al norte del norte en busca de una crema de cacao mejor. Pero algo terrible ocurrió. Y no sé cómo hacerle llegar a una cárcel de máxima seguridad para pastelitos rebeldes…Qué pasó? Que el bizcochito valiente se metió en líos; y buscando el mejor cacao para el mejor pastel, acabó inmersa en una red de cacaotrafico. ¡Lo tenemos blanco con leche con almendras avellanas…!!! De diferentes purezas!!! Y sin hacerle la prueba del pañuelo”.

Gracias amigas. Gracias, jaja. Es que vaya plan tenemos ahora mismo. 2000 palabras de ensayo en menos de 24 horas porque claro, ha estado media familia aquí. Incluido Iñigo. Y tiempo para estudiar…. tiempo he tenido más bien poco.

Y bueno, lo peor de que te vengan a ver es que luego se van. Que sí, que vale, que aquí estoy muy bien, pero acostumbrarte a alguien y que luego se vaya, no mola. No mola ná. Pero al menos hemos pasado unos días estupendos. Estupendísimos. Hemos visitado Edimburgo y Stirling en profundidad. Patear, hemos pateado. Y como todo nos pasa a nosotros, he decidido que voy a hacer cual trilogía de posts. Tres posts, cinco días (lo siento, mi memoria es selectiva y hay ciertas cosas que prefiero no recordar, jaja).

Mis padres, mis tíos y demás llegaron el martes siete de abril, cumpleaños de la ama. A la hora de comer… vamos, que entre una cosa y otra, comimos a las cinco… sitio caro y poca comida. Don’t worry. WE MADE IT. De postre, bizcocho casero. Hecho por mí, claro. Dos horas que se pegó el cabrón en el horno. Creo que Isabel y yo nos pasamos con el chocolate y por eso no se hacía… (Reflexiones post-bizcocho).

Y bizcocho sorpresa a la madre, que no se lo esperaba. Le cantamos cumpleaños feliz y toda la pesca. Vale, que tres horas más tarde tuvimos que volver a casa para darle los regalos, que se nos olvidaron la primera vez. Pero, ¿qué pasa? NO PASA NADA!

Y subimos a la colina…

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Realmente las vistas desde allí son chulas. Aunque lo mejor de todo, para el resto de los presentes y no para mí, fue mi caída. O mi intento fallido de volar. Vamos, que vi un cañón, me subí, y besé suelo. O besé las flores, que pobrecitas, se metieron para la tierra otra vez.

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Nada más que añadir, la verdad. Ostia terrible, amazing, quizá. Moratón en la espalda y todos riéndose de mí. Pero, ¿qué pasa? NO PASA NA.

Al día siguiente, DESAYUNO DE REYES. Asín. Calorías por un tubo, y parte del otro. Pero oye, que muy bien, ¿eh? Que luego subimos mil ochocientas cuestas. Otra cosa no, pero andar… Parece un poco tétrico, pero fuimos al cementerio de Stirling, el cementerio más bonito que he visto yo nunca.

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Y luego, otra vez a andar. En un principio el plan original era ir al campus de la universidad y luego a Glasgow. Acabamos escalando el Monumento a William Wallace: ocho mil escaleras y una loca del demonio (mi hermana) gritando desde lo alto de la torre:

– ESPARTANOOOOOOS! LUCHAAAAAAAAAAAAAAAAD!

– REMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAD!

Imaginaros la situación: una loca rubia gritando “remad” por el hueco de una muralla. Y por las escaleras: 426 escalones hacia abajo gritando cual loca: REMAAAAAAAAAAAAAAAD!!! Claro, mi prima y yo no podíamos parar de reír. Fucking Idoia.

La comida fue muy, em, digamos, campestre. Mil toneladas de embutido, pan, patatas y chocolate. Super dietético. Amazing para la dieta. ¿Qué dieta? Ah sí. Esa que ni siquiera he empezado aún. Amazing lo mío.

Na, y eso. Que tras el palizón a la torre nos fuimos para la universidad… Y vuelta… Cuarenta minutos de ida…y otros cuarenta de vuelta… más la media hora caminando por el campus. Otra cosa no, pero en forma estamos un rato.

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Aaaah, pero lo mejor de todo fue la cena. En un italiano. Que digan lo que quieran pero esta semana hemos hablado más italiano que inglés. Casi, casi. Como la pizza y la pasta no hay ná. Y si le metemos un poco de fish and chips, ni te cuento. Empacho, again.

Y así terminamos los dos primeros días de viaje… Sin apenas incidentes. Un intento de volar sin alas frustrado y poco más…

Solo os puedo decir que el día siguiente dimos un golpe de estado… y de qué manera..

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See you soon,

Amaia

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