INDIGNACIÓN

Este fin de semana ha sido peor de lo que esperaba. He hecho NADA. ¡Pero nada en absoluto! Para empezar, el viernes fuimos a las NUEVE DE LA MAÑANA a clase tras la cena española. Un dolor. Pero dolor, dolor en el alma. De estos profundos. Así que nada, cuando ya estábamos allá, cuatro gatos mal contados, recibimos un mensaje. A eso de las NUEVE Y CUARTO: Sorry, but the class has been cancelled. QUÉ, QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?

Ale, clase cancelada. Venga, va, pues como casi todos los días llevo chándal a clase, me voy directa al gimnasio a mantener la forma redonda. Ah no, que como soy más patán que yo que sé, pues ese día me ha dado por llevar vaqueros. Ale, QUE FELICIDAD. Ni clase ni gimnasio.

Venga, me quedo haciendo tarea y a casica a esperar la caja que me envía mi madre. Sabía que tenía que llegar el viernes porque el jueves me dejaron una tarjeta los de la empresa: mañana pasamos a entregar el paquete. El jueves vinieron pero no había nadie despierto. Y yo el viernes me quedé despierta TODO el día para oírles cuando viniesen. Sin dormir siesta ni nada. Toda una champion. A eso de las seis y media de la tarde se me ocurrió llamarles. Oye locos, ¿qué pasa aquí? ¿dónde está mi caja? Ah, que llega el lunes.

CASI AMENAZO CON MATARLES.

– Oye, ¿no puede llegar mañana la caja?

– Sí, podría. Pero tendrás que pagar más dinero.

– Vale, vale, pues que venga el lunes.

Y así pasaron dos días. El sábado todo el día sin hacer nada, y el domingo todo el día haciendo tarea. Lo más apasionante que hice fue hacer la compra. Una tarea de alto riesgo. Una locura. Imaginaros que me paso y compro una piña de más. Locurón, locurón.

Ale, y llegó el lunes. Supuestamente la caja me iba a llegar temprano, prontito por la mañana. PERO NO. A eso de las tres y media les llamo: oye, ¿y mi caja?

– Nada, que la caja está dañada y esta mañana el conductor ha decidido no llevarla.

– QUÉ, QUÉ????

¿Para qué cojones les doy dos números de teléfono y un e-mail para que me llamen? ¿PARA QUÉ? Para que decidan a las ocho de la mañana que no me van a enviar la caja y no me avisen? Para pegarme otro día entero en casa sin salir, pendiente de ellos? Es una vergüenza. Una auténtica vergüenza.

Al menos esta vez, al llamar pronto, me dio tiempo a salir de casa. Aunque solo fuese para ir al gimnasio. Y luego cena por el cumple de Chungmay!!!!

Que sorpresón nos llevamos al enterarnos de que era su cumple, pensábamos que era otro día. Pero da igual, cena en familia y cake para todos!!!!! Y digo para todos porque aunque la cena la hicimos entre las del piso y un par más del piso de arriba, cuando la gente oye que hay pastel baja a zampar que da gusto. Es increíble cómo la gente se une a cumpleaños de personas con las que ni se lleva porque sabe que hay tarta. Alguna ni siquiera le felicitó a la cumpleañera. Al menos el día se me alegró un poco con el chocolate del pastel.

Y batí un récord!!!! A la cama antes de las once, cual niña buena. Anda quéeee, quién me ha visto y quién me ve. Hoy martes estoy aquí otra vez en casa, esperando a la caja. A la fucking caja. Al final tendré que ir a pata a Edimburgo a por ella.

Madre mía. Menos mal que hoy es Saint Patrick y hay fiesta en el piso 37. Ya veremos que trae la noche, pero poca cosa me parece a mí, que estamos hasta arriba de trabajo. Sí, sí, I promise. Hasta los Erasmus tenemos cosas que hacer. Madre mía. Qué alegría, qué alboroto. A almorzar que ya es hora 😉

See you soon,

Amaia

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